En ocasiones, el individuo no encuentra su lugar en el mundo, se siente diferente y le importan muy poco los movimientos a su alrededor. Inmerso en un exilio interior, atrincherado respecto a la vida social, aunque acepte participar de forma mínima, se encuentra separado del universo de los otros y existe en su propio mundo. El peso de la individualización, la necesidad de hacer el esfuerzo de ser uno mismo en todo momento y de crear las apariencias en el seno de la vida social, están siempre amenazados por la depresión, pero igualmente por una forma más discreta: la impersonalización, que consiste en no prestarse más a la comedia de estar disponible para los otros, ocupando así un ángulo muerto en el ámbito de lo social. El individuo está desligado, indiferente, pero sigue estando allí sin sentirse obligado a participar. Ante los movimientos de un mundo que ya no es capaz de seguir, reivindica un derecho a la abstención, al silencio, a la supresión, al retiro. Vivir a la escala de la vida en común es para él una exigencia demasiado insaciable. Recluido, sale lo menos posible para ahorrarse todo encuentro indeseado, para preservar sus recursos internos. Se convierte en un ermitaño entre la multitud. Permanece en el circuito, pero ya no participa en él. Siente que ya no tiene nada más que ofrecer.Fragment de l'assaig "Desaparecer de sí" de David LeBreton, traduït per Hugo Castignani, publicat per Ediciones Siruela.
"no s'han de rebutjar les recompenses oficials; el que cal fer és no merèixer-les" (jean cocteau)
dijous, 2 de juliol del 2020
Desaparèixer d'un mateix
Etiquetes de comentaris:
Llibres
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada